¿Qué Venus? Estamos en Grecia, en una isla en donde en el siglo XIX un campesino encontró una bella escultura de mármol blanco y la vendió a Francia. Era Afrodita, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad.
Triple condena tuvo la probre: vive en un museo parisino, lejos del azul de Grecia; no tiene brazos (¿acaso llevaba en una de sus manos la manzana de la discordia?) y fue bautizada Venus por los romanos.
¡Me entristece tu situación, majestuosa Afrodita de Milo!
Y a conocer tu tierra llegué ese septiembre de 2012.
Adamas es el puerto principal de la isla de Milo: típico barrio cycládico de casitas blancas coronadas por una iglesia. Sobre la costanera hay bonitos restaurantes y bares que a la noche se iluminan para tentar a los turistas y sobre el mar distintos barcos ofrecen su servicio para rodear la isla y conocer sus playas más alejadas.
A 15 minutos en bus se encuentra Pollonia, un pueblo pesquero con hermosas playas, por supuesto casitas del típico color blanco, y su pequeña iglesia bizantina: Agia Paraskevi, en lo más alto.
Un paseo maravilloso: rodear la isla con el "kaiki" del Capitán Yiangos, bajo un cielo celeste que se confunde con el color del mar: Adamas, Plaka, Bani, Kalogries, Agathia, Triades, Ammoudaraki, Agios Ioannis, Sykia.
La isla es de origen volcánico y tiene diversos minerales por eso se ven rocas de todos los colores: rojas, rosadas, blancas, negras, oxidadas y surgen del mar como si fueran los picos de una cordillera después de un diluvio.
Una de las paradas para disfrutar del mar fue: Kletfiko. El mar entre celeste y verde, esas rocas calizas blancas y el cielo azul ¡prodigioso e inolvidable!
Almorzamos en la isla de Kimolos, sobre la arena a pocos metros del mar.
Y seguimos recorriendo y disfrutando del paseo marítimo: Pollonia, Firopótamos, Arkoydes, Klima...
Al otro día fuimos a Plaka. Caminamos, siempre subiendo, hasta el Kastro desde donde se veía toda la isla. Del castillo queda poco, solo algunas paredes de piedra. Almorzamos en Plaka y luego bajamos por esas angostas calles de lajas hasta Trípiti: fuimos al viejo teatro en donde se encontró la famosa Afrodita de Milo, y a las catacumbas.
Dejamos Milo no sin pena, pero Santorini nos aguarda...
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