viernes, 3 de mayo de 2019

En casa de la famosa Venus

¿Qué Venus?   Estamos en Grecia, en una isla en donde en el siglo XIX un campesino encontró una bella escultura de mármol blanco y la vendió a Francia. Era Afrodita, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad. 
Triple condena tuvo la probre: vive en un museo parisino, lejos del azul de Grecia; no tiene brazos (¿acaso llevaba en una de sus manos la manzana de la discordia?) y fue bautizada Venus por los romanos. 

¡Me entristece tu situación, majestuosa Afrodita de Milo!

Y a conocer tu tierra llegué ese septiembre de 2012.

Adamas es el puerto principal de la isla de Milo: típico barrio cycládico de casitas blancas coronadas por una iglesia. Sobre la costanera hay bonitos restaurantes y bares que a la noche se iluminan para tentar a los turistas y sobre el mar distintos barcos ofrecen su servicio para rodear la isla y conocer sus playas más alejadas.
A 15 minutos en bus se encuentra Pollonia, un pueblo pesquero con hermosas playas, por supuesto casitas del típico color blanco, y su pequeña iglesia bizantina: Agia Paraskevi, en lo más alto. 






Un paseo maravilloso: rodear la isla con el "kaiki" del Capitán Yiangos, bajo un cielo celeste que se confunde con el color del mar: Adamas, Plaka, Bani, Kalogries, Agathia, Triades, Ammoudaraki, Agios Ioannis, Sykia. 
La isla es de origen volcánico y tiene diversos minerales por eso se ven rocas de todos los colores: rojas, rosadas, blancas, negras, oxidadas y surgen del mar como si fueran los picos de una cordillera después de un diluvio.





 Una de las paradas para disfrutar del mar fue: Kletfiko. El mar entre celeste y verde, esas rocas  calizas blancas y el cielo azul ¡prodigioso e inolvidable!




Almorzamos en la isla de Kimolos, sobre la arena a pocos metros del mar.
Y seguimos recorriendo y disfrutando del paseo marítimo: Pollonia, Firopótamos, Arkoydes, Klima...







Al otro día fuimos a Plaka. Caminamos, siempre subiendo, hasta el Kastro desde donde se veía toda la isla. Del castillo queda poco, solo algunas paredes de piedra. Almorzamos en Plaka y luego bajamos por esas angostas calles de lajas hasta Trípiti: fuimos al viejo teatro en donde se encontró la famosa Afrodita de Milo, y a las catacumbas.
















Dejamos Milo no sin pena, pero Santorini nos aguarda...



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